
La planta tenía el producto y tenía el comprador interesado. Lo que no tenía era la lista completa de requisitos sanitarios del país de destino, y el primer contenedor estaba a punto de salir con la documentación incompleta.
La asesoría del subproyecto de inteligencia comercial levantó la ficha del mercado coreano para camu camu en polvo: límites microbiológicos, certificado de origen, etiquetado en el idioma local y el registro previo que hay que tramitar antes del embarque.
El envío se retrasó siete semanas. Es menos de lo que habría costado un contenedor rechazado en puerto.
Las historias las redacta el equipo de comunicaciones de la CCITL junto con la organización protagonista, que revisa y aprueba el texto antes de publicarlo.
