
El comprador limeño llevaba dos años preguntando por paiche de Loreto y dos años recibiendo la misma respuesta: sí hay volumen, pero no hay papeles. Sin trazabilidad no había contrato.
La asociación entró al piloto de trazabilidad con ocho estanques registrados. Cada uno lleva su libreta de siembra, alimentación y cosecha, y cada lote sale con un código que devuelve esa historia completa.
El primer despacho salió en junio. No es el volumen que la asociación quisiera, pero es la primera vez que el precio se negocia antes de la cosecha y no después.
Las historias las redacta el equipo de comunicaciones de la CCITL junto con la organización protagonista, que revisa y aprueba el texto antes de publicarlo.
